Viaja a Londres

Nuestra colaboradora Monika viajo a Londres y no los contó en nuestro número de Marzo.

“Viajar y cambiar de lugar revitaliza la mente”. – Séneca

Tras la última edición de Febrero y al ver tanta inspiración femenina, decidí  no perder más tiempo en esperar a los demás  y  aventurarme por primera vez sola en un viaje. No hubo un lugar en concreto, ninguna ciudad marcada en el mapa, excepto Barcelona, que  era mi punto de salida.

Gracias a las tecnologías modernas y a los motores de reservas empecé a buscar cualquier destino que pudiera salir relativamente económico y sin darle demasiadas vueltas, tenía comprado un pasaje hacia Londres. Fue la primera vez que iba a Londres (¿cómo que nunca he ido a Londres?) empecé a organizar mi itinerario, porque es verdad, que un viaje comienza aún antes de llegar a la meta.

Un viaje empieza con una ilusión, con un pasaje comprado y con una guía entre manos que se muere de ganas en ser hojeada. Llegó por fin el gran día y una vez llegada al aeropuerto de Gatwick empezó la aventura. Desde una terminal (Northern)  a la otra (Southern) cogí el tren que me llevó al centro de Londres.

Perdiéndome por los pasillos de uno de los metros más emblemáticos del mundo llegué a mi destino: dejé la maleta y acompañada solo de mis cámaras fotográficas me lancé a lo desconocido, sin tener bien claro dónde llegar.

Viajar a lugares tan emblemáticos tiene sus ventajas porque podrás siempre cruzarte con algún viejo amigo o conocido, donde retomarán conversaciones sin dar importancia al tiempo pasado y despedirte de ellos con cariño.

La aventura continúa sin una meta en concreto, pero sí con una lista de cosas por ver, así que  empecé a poner las tildes de los lugares visitados entre un copo de nieve y otro.

londres

A la mañana siguiente había contratado un free walking tour (en Internet hay una vasta oferta y en este caso fue gestionado por la empresa SANDEMANS) y fue desde luego ¡Un gran descubrimiento! Gracias a esta actividad, más allá de poder conocer caminando la ciudad que visitas y  escuchar la historia acompañadas de anécdotas, es una gran oportunidad de conocer a nuevos compañeros de viaje.

Sin la menor duda fue una de las experiencias más bonitas que pude vivir porque descubres que una vez dejado tu hogar, tu zona de confort, hay otra familia que te espera por el mundo. Viajar sola ha sido nada más que el comienzo de una nueva etapa y les animo a que experimenten por lo menos una vez en la vida algo parecido, porque no hay nada más enriquecedor que perderse y saber que siempre te volverás a encontrar con una mejor versión de ti mismo.

Artículo escrito por Monika Krampt y publicado en nuestro número de Marzo que puedes descargar aquí. 

 

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