Caracas: La herencia de los Planchart

Daniela nos habla de un tesoro oculto en una ciudad complicada

Destacar los tesoros de una ciudad sumida en el caos: La herencia de los Planchart

Cuando empecé a colaborar para QMode tenía la idea de hablar siempre sobre moda, algo que me apasiona intensamente desde que soy muy chica y que siento que ha moldeado mi vida y mi personalidad hasta hoy en día.

Sin embargo, con el paso del tiempo, me he dado cuenta que me gusta aportar algo, y en estos días, en donde pocas personas reconocen los tesoros de mi lugar de nacimiento, noto que tengo que rescatar algunos.

Nací, crecí y vivo en Caracas. Una ciudad que, evidentemente, es conocida por ser una de las capitales más violentas de Latinoamérica y del mundo.

Aunque muchas veces nos patee, yo trato de disfrutarla, de vivirla a pie -aunque sea un poco tonto decirlo, esta es una ciudad muy hostil con los peatones- y de no abrumarme con concurridas calles repletas de coches.

Planchart

Era 1950. Caracas se proyectaba como la promesa del Continente y todos querían invertir y hacer vida en esa urbe que no dejaba claro si era mejor la situación económica o el clima perfecto que abrazaba a los caraqueños.

La arquitectura modernista y el brutalismo empezaba a adornar espacios de esta ciudad, mientras que el arte también tenía un renacer en una época ideal para ser artista, con los múltiples movimientos culturales que enriquecían mucho.

Así es como entran en escena los Planchart, una adinerada pareja caraqueña conformada por una mujer apasionada por el arte, y un esposo dedicado a la industria automotriz.

Armando y Anala Planchart fueron dos personas sensibles a la naturaleza, al arte y a la ciudad que los vio  crecer.  

Las ganas de Anala por tener una casa especial, sin paredes que interrumpieran la vista a El Ávila, la preciosa montaña que se ve desde casi todos los puntos de la capital venezolana, la llevaron a contactar a Gio Ponti, uno de los arquitectos más importantes del mundo de la Post Guerra, para pedirle que diseñara su hogar.

La Villa Planchart, conocida también como El Cerrito, se encuentra en la urbanización  San Román, y ha logrado inspirar a los locales por décadas. Literatura, moda y arte han sido influenciados por esta piedra preciosa de la arquitectura y la modernidad.

La casa cuenta con dos plantas y tiene extensos jardines. En la parte superior se encuentran las habitaciones y los baños, mientras que en la parte inferior están los espacios comunes –  dos comedores, la sala de estar y la cocina-.

Ambas plantas cuentan con múltiples tesoros diseñados también por el arquitecto milanés, quien en algún momento escribió en Domus, revista fundada por él, unas letras dedicadas a la ciudad que veía como un diamante en bruto:

“Caracas tiene una implantación moderna, vasta, monumental, de corajudas arterias, grandiosas y magníficas: arterias que crean los espacios y las perspectivas para grandes actuaciones arquitectónicas”.

villa planchart qmode

Hoy en día, funciona en los espacios de la mejor obra de Ponti la Fundación Anala y Armando Planchart. Se puede ir en visitas guiadas los martes a las 4 pm y los viernes a las 10 am.

Actualmente se trabaja con una meta clara: lograr conservar esta herencia que dejaron los Planchart a la ciudad y a la arquitectura.  

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