El lunes 13 de abril, Rosalía volvió a casa. Barcelona no fue solo una parada más dentro de su gira LUX, fue el epicentro de un espectáculo que mezcló precisión, música, arte y una conexión casi celestial con el público.
Los que ya habíamos seguido los pasos de la artista catalana en su gira, sabíamos que no sería un show convencional. Y es que Rosalía nos tiene acostumbrados a espectáculos rompedores y la gira de su último álbum LUX no iba a ser la excepción. La presencia escénica de Rosalía llena el espacio y lo convierte en lo que ella desea; y eso precisamente es lo que esperan todos los fans.

Rosalía: Barcelona no solo asistió al concierto, presenció casi un momento místico.
Rosalía paseó por los éxitos como Berghain, adornado al final con la remix de Conrad Taylor, La Perla, La Yugular, la emotiva Magnolias y por supuesto, una de las más esperadas Reliquia, con un guiño a este primer concierto, donde cambió la letra por: «Crecí y el descaro lo aprendí, aquí en Barcelona».
La artista dedicó unas palabras a su ciudad antes de interpretar Mio Cristo Piange Diamanti, dijo: «Siento que el corazón me iba a mil pero por una razón muy concreta, y es porque le estoy cantando a mi ciudad».
Incluso regaló a los asistentes un repaso por temas del ya icónico Motomami como CUUUUuuuuuute, Despechá o Bizcochito ¡Un lujazo!.

LUX y el desamor: Melancolía, odio y resignación.
Durante todo el concierto hubo momentos de euforia, pero también pausas que permitieron sentir la música de una forma, que pocas veces se logra en un espectáculo de este tipo. Y es que en la primera noche del tour en la ciudad condal, los asistentes se transportaron a través de la música de Rosalía viviendo intensamente todos los espectros del desamor, como lo son la melancolía, el odio y la resignación.
También hubo momentos de goce y el público río a carcajadas con la visita al confesionario de la actriz Yolanda Ramos, que explicó una anécdota sobre su relación con «una perla» (forma que ya usamos los fans de Rosalía para referirnos a un hombre, que digamos, no vale para nada).
Esta semana continúa el tour en Barcelona y la expectativa cada vez es más grande. Y es que si Rosalía está sobre el escenario, nadie puede dejar de mirar, le guste o no.




